La tecnología espacial constituye una de las áreas de mayor relevancia de la empresa. Todos los satélites lanzados por la agencia espacial norteamericana NASA para la Argentina desde 1996, gran parte de sus cargas útiles así como la estación satelital de observación terrestre de Falda del Carmen han sido diseñados y construidos por INVAP para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

Si bien ya desde mediados de los años '80 INVAP tenía inquietud por los temas espaciales, fue después de la creación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), a mediados de 1991 y con el convenio de colaboración que firmó ésta con la National Aeronautics and Space Administration (NASA) de los Estados Unidos, que aquel interés de INVAP se convirtió en proyectos concretos. En diciembre del mismo año se firmó el contrato entre la CONAE e INVAP por la provisión del satélite SAC-B y del instrumento HXRS, un espectrómetro para investigación científica. Desde ese momento, CONAE ha sido el cliente casi único de INVAP en temas espaciales, así como lo había sido la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en sus comienzos para los temas nucleares. Las pautas de base son similares y también lo son algunos de los protagonistas: baste decir que el director técnico de la CoNAE desde 1994 es el Dr. Conrado F. Varotto, creador de INVAP veinte años antes.

Panorámica sala limpia de integración satelital. Septiembre 2009
La firma de estos contratos marcó el ingreso de INVAP a su "era espacial" en un momento crítico para la empresa (1991) y fue un importante signo de confianza por parte de las autoridades de la entonces nueva agencia espacial. El sector espacial de INVAP concentró sus actividades en las instalaciones de Villa Golf, el mismo ámbito, oportunamente reformado, en el que muchos años antes se habían logrado los primeros éxitos en materia nuclear.

Por su parte los radares son, en esencia, equipos electrónicos que miden una distancia registrando el tiempo de ida y vuelta de un pulso de radio. Hoy en día han llegado a ser sensores muy sofisticados que se usan no sólo en el área militar, sino también para el control aereocomercial, la meteorología, la navegación y para tomar imágenes para aplicaciones en agricultura, recursos naturales, fines científicos y gestión de emergencias. INVAP comenzó a fines de los 90s con los primeros desarrollos completos en Argentina, pudiendo hoy diseñar, construir y mantener radares para múltiples usos.
Sala de integración de radares. Sede Central INVAP, San Carlos de Bariloche

Bajo contrato, INVAP trabajó en el diseño del radar de apertura sintética para la misión SAOCOM, satélite de observación de la Tierra. En otra línea, la empresa comenzó en 2003 a participar –a través de la Fuerza Aérea Argentina– del programa de radarización nacional para un mejor control del espacio aéreo argentino. Al presente, INVAP ha completado la instalación de varios radares secundarios RSMA (Radar Secundario Monopulso Argentino) en distintos sitios del país. Estos radares interrogan a una radio automática (trasponder) de la aeronave posibilitando su identificación. Además, en una línea de tecnología tanto de uso civil como militar, se está avanzando en el desarrollo de radares primarios tridimensionales de largo alcance, capaces de detectar aviones no identificados, clandestinos y eventualmente hostiles.

Asimismo, en los últimos años, se han modernizado radares del Ejército Argentino, dotándolos de tecnología digital en control, procesamiento, visualización y posibilidad de comunicaciones remotas. En tanto, INVAP ha desarrollado e instalado en la mayoría de las Escuelas Náuticas y de Pesca la familia de simuladores de navegación MELIPAL. Estos simuladores son una herramienta moderna y accesible para el adiestramiento de los estudiantes y capitanes en técnicas avanzadas de uso de Radar (ARPA), cumpliendo así con las normas impuestas por la Organización Marítima Internacional (OMI). Estos proyectos responden a una opción estratégica del Gobierno Nacional, de desarrollar una nueva área de tecnología de punta, primero para satisfacer una necesidad del país y luego para salir al mundo a competir por un importante mercado con productos de alta tecnología.